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Tras un año del confinamiento la reactivación aún no es total

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En las noches de viernes y sábado uno de los lugares más concurridos de Machala era la Zona Rosa ubicada en la calle Colón, desde la Manuel Estomba hasta la Pichincha.

Sin embargo, desde hace un año este panorama es diferente, pues a causa de la pandemia provocada por la COVID – 19, las discotecas, bares, karaokes, night club, centro de tolerancia y licoreras tuvieron que cerrar.

Precisamente, este es uno de los sectores más golpeados, por ejemplo, de los 70 locales que había, el 50 por ciento se declararon en quiebra u ofertan otros servicios.

Pero también hay aquellos locales que han optado por funcionar clandestinamente y por ello, el intendente Feliz Romero realiza operativos para evitar que sigan operando. En lo que va de marzo, cerca de 40 locales han sido intervenidos.

CRISIS

Darwin Álvarez hace 36 años abrió la Barra de Darwin, en las calles Juan Montalvo entre Pichincha y Bolívar, lugar que en la actualidad fue acondicionado para funcionar como restaurante.

Él manifestó que la situación cada día es más difícil porque ya no cuenta con un ingreso, mientras que los bancos le siguen cobrando.

“Las deudas no te esperan y por eso hasta me ha trocado acercarme a las entidades bancarias a renegociar, espero que esta situación cambie”, expresó.

Además explicó que “tenía el sueño de enviar a mi hija a estudiar al exterior, sin embargo, ya no hay el dinero y ahora opte por inscribirla en la universidad local”.

Para Álvarez las autoridades deben analizar la reapertura de los centros de diversión para adultos, como ha ocurrido en otras ciudades del país.

“Hemos presentado planes de bioseguridad para evitar aglomeraciones, además, se permitiría el ingreso a personas que no porten mascarilla y cada mesa tendría su gel desinfectante”, expresó.

Javier Luna, presidente de la Asociación Zona Rosa Unida, manifestó que son uno de los sectores más golpeados económicamente por la pandemia, pues sus negocios cerraron cuando inició le emergencia sanitaria a mediados de marzo.

Los puntos principales sobre las medidas de bioseguridad que proponen son: que cada local tendrá una capacidad máxima del 50 por ciento, habrá distanciamiento de dos metros entre cada mesa.

También se dará un vaso individual para cada cliente, se realizará desinfección al ingresar y salir de los locales, además, del uso de mascarilla obligatorio.

SIN DESCANSO

Pero también hubo sectores que con la pandemia intensificaron su jornada laboral, por ejemplo, las farmacias o centros comerciales.

Petter Alvarado, propietario de farmacia Cruz del Zur, manifestó que durante el tiempo de pandemia el trabajo se intensificó.

“Antes que inicie el confinamiento fuimos capacitados para saber como actuar al momento de atender a los usuarios”, explicó.

Dijo que el temor de contagio era constante y una de las medidas más importantes era no entender a personas que no tengan la mascarilla.

Alvarado indicó que una de sus motivaciones era prestar un servicio que en muchas ocasiones salvaba vidas.

“Era consiente que en ocasiones llegaban personas que estaban infectadas por COVID – 19 , esto por los medicamente que solicitaban, pero se les brindó la mejor atención”, mencionó.

Precisamente, entre enero y octubre de 2020 las ventas de productos farmacéuticos en Ecuador se elevaron en 7,26%, lo que representó USD 266 millones más frente al mismo período de 2019.

Marzo fue el mes de mayor incremento, un 18,65% (USD 71 millones) frente a marzo de 2019, según el Servicio de Rentas Internas (SRI). Ese despunte coincide con el inicio de la emergencia sanitaria de Covid-19 en Ecuador.

ENCOMIENDAS

Por la emergencia sanitaria el Gobierno dio un protocolo vigente desde el 21 de abril del 2020. Este instructivo permitía movilizarse a las personas que acuden a citas médicas, entrega de comida a domicilio, entre otros.

Jonathan Chalán hace seis años inició con Multiélite, que presta el servicio de envío y traslado de encomiendas en motocicletas.

El ciudadano indicó a raíz del coronavirus este tipo de negocios se intensificaron, porque las personas que no tenían trabajo optaron por dar este servicio.

“Esto ocasionó que el mercado se dañara, pues algunos llegaban a cobrar la carrera más barato para obtener clientes y es normal que la persona siempre solicite los servicios de quien cobre más barato”, dijo.

Mientras que Andrés Agurto explicó que se quedó sin trabajo y ante eso fue hasta un almacén y no le quedó otra opción que sacar una motocicleta a crédito.

Luego el joven de de 22 años le pidió a sus amistades que le ayuden a recomendarlo. Por una carrera mínima cobra $1.50.

Hasta la actualidad este es su forma de ganarse la vida y asegura que no es muy rentable debido la competencia que existe. El año pasado en el país se vendió un 25% más de motocicletas que en el mismo período de 2019.

ABRIERON

A causa del COVID – 19, Julio Caballero se quedó sin trabajo y endeudado, razón por que optó por invertir los pocos ahorros que tenía en un negocio.

Dijo que con su familia analizó que la mayoría de personas por temor a contagiarse al momento de comprar alimentos preparados pedían para llevar.

Esto lo motivó a ponerse un local de descartables que está ubicado en la vía La Ferroviaria, negocio que hasta el momento es rentable.

“Todo el país entró en crisis, entonces hice este esfuerzo y hasta el momento me va bien, aunque por el temor de contagiarme sigo todos los protocolos de bioseguridad”, enfatizó.

Explicó que si no existía la pandemia y no lo despedían del trabajo donde estuvo por tres años, tal vez no haya iniciado con este emprendimiento.

Del total de emprendimientos en el país, 50% surgía por necesidad previo a la pandemia. El resto iniciaba por oportunidad; es decir, a partir de un plan de negocio y con mayores posibilidades de sobrevivir. Esta data corresponde a la Alianza para el Emprendimiento y la Innovación (AEI).

PANDEMIA

El 29 de febrero de 2020 se confirmó el primer contagio de una paciente llegada de España dos semanas antes y que dio origen al primer foco.

El lunes 16 de marzo, el presidente de la República, Lenín Moreno, a través de una cadena nacional, declaró el Estado de Excepción en todo el territorio ecuatoriano, con el propósito de contener la transmisión del coronavirus (COVID-19).

El confinamiento inicial de 77 días agravó la crisis económica y social, con despidos y hambruna que afectaron a la mitad de la población.

Sectores como el del turismo, los espectáculos o el comercio sucumbieron casi totalmente, y la cooperación internacional se hizo vital para el abastecimiento de insumos médicos como la recuperación económica.

A la situación económica afectó también el cierre de fronteras terrestres, así como el de las actividades escolares. Aunque desde el verano Ecuador permite la llegada de aviones comerciales, sus fronteras con Colombia y Perú permanecen cerradas, y no se vislumbra una apertura en los próximos meses.

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