Testimonio anticipado de Pamela Martínez en el Caso Sobornos 2012-2016

Corte Nacional de Justicia, Sala especializada de lo penal, militar, penal policial y tránsito

Número de expediente: 17721-2019-00029G

Acta de audiencia de recepción anticipada de testimonio de la procesada Pamela María Martínez Loayza

Fecha: 03 de septiembre 2019

Juez: Dra. Daniella Camacho Herold. Secretaria: Dra. Lucía Toledo Puebla

Actor(es)/Ofendido(s): Fiscalía General del Estado, Procuraduría General del Estado

Sala de audiencias del octavo piso del edificio de la Corte Nacional de Justicia.

Quito, martes 03 de septiembre de 2019. Hora de inicio: 09h00

Presunta Infracción: Cohecho, Asociación ilícita y tráfico de influencias (concurso real de infracciones)

Consultada si rinde testimonio de manera voluntaria sin coacción alguna, a viva voz, la procesada afirma que su testimonio lo rinde de manera voluntaria, y manifiesta: Su nombre es, Pamela María Martínez Loayza, su cédula de ciudadanía es la No. 0910317270, su fecha de nacimiento fue el 20 de abril de 1968, es ecuatoriana, el resto de datos respectivos para fines de localización se otorgará a Secretaría.

“Gracias señora jueza de la Corte Nacional, señora Fiscal General de la Nación, señores abogados, señores periodistas y el resto de personas presentes; como lo he manifestado, soy Pamela Martínez, doctora en leyes, abogada en libre ejercicio. Como lo manifesté desde el primer momento, he estado presta a manifestar todo lo que sé, me consta y, como lo manifesté en el primer momento, estoy presta a colaborar con la investigación que la Fiscalía está haciendo sobre este hecho, manifestando todo lo que sé, conozco y me consta.

“En primer término señora jueza agradeceré que se me permita pedir disculpas públicas a mis hijos, a mis padres, a mi esposo, a quienes he privado de mi presencia. Yo les pido perdón por los errores cometidos que me han llevado a esta situación, mi ninguna experiencia política, el no darme cuenta que estaba siendo utilizada para recibir y entregar dineros que debieron haber sido entregados directamente a las personas interesadas me han llevado a esta situación. También quiero pedir disculpas a los hijos de Laura Terán, a la madre, al esposo, a ella misma, quienes también se han visto afectados porque ella era mi asistente y lo que hizo fue materializar una instrucción que yo había recibido; y, también quiero pedir disculpas a los ciudadanos. Yo he recibido por intermedio de mi familia y de mi esposo, centenares de mensajes de apoyo y de solidaridad, inclusive quisieron organizar una marcha pacífica de apoyo, yo me negué porque no quiero que mi defensa se politice.

“El 4 de mayo del 2019, en circunstancias en que me estaba dirigiendo a la ciudad de México para cumplir un compromiso académico, fui trasladada a rendir mi versión libre y voluntaria; se ha dicho que yo estaba fugándome del país, quiero aclarar que mi viaje respondía a unos estudios de una maestría que curso en Madrid, España. Dentro de esta maestría, de la cual tengo una beca, se contempla que la universidad emite los pasajes, hospedaje y alimentación de cada día. El 25 de enero del 2019, recibí un correo electrónico de la universidad (…), en el cual se me hace llegar información de mi viaje a México para el 4 de mayo. Con esta aclaración, de que yo no estaba huyendo del país, paso a comentar que por primera vez decidí trabajar en el sector público, trabajé en el Ministerio del Trabajo, en la Presidencia de la República, en la Procuraduría General del Estado, en el Consejo de Participación Ciudadana y en la Corte Constitucional.

“En la Presidencia de la República ingresé el 1 de marzo del 2007 y trabajé hasta mediados del 2015 como asesora del despacho presidencial. Quiero manifestar que acepté este trabajo debido a que quien lideraba el gobierno, el economista Rafael Correa, era una persona a quien yo había conocido en mi juventud y [con quien] había compartido el sueño de dejar el mundo mejor de lo que uno lo encontró. Ambos fuimos formadores de niños y jóvenes, a quienes les inculcábamos civismo, valores, amor a la naturaleza.

“Mis funciones como asesora del despacho presidencial eran establecidas por mi jefe inmediato, que era el presidente Rafael Correa, quien de manera verbal o por notas escritas o a través de su secretaria, de sus edecanes o de su seguridad me transmitían las instrucciones. De igual manera, recibía instrucciones del secretario del despacho presidencial, ya sea por memos, Quipux o notas de escritorio. La competencia era básicamente la atención al ciudadano. Semanalmente, se recibían centenares de pedidos (…) que solicitaban hablar con el presidente Correa para exponerle sus requerimientos en temas laborales, salud, educación, demoras en trámites burocráticos; inclusive, temas legales y judiciales en los temas que como Función Ejecutiva había competencia. Se atendía al ciudadano, se lo escuchaba, se contrastaba esa información con la institución pública de la Función Ejecutiva relacionada con el caso y se lo orientaba. En los temas (en) que no había competencia; por ejemplo, los legales y judiciales, se les daba una orientación general. Y si (el ciudadano) no tenía abogado, se le direccionaba a la Defensoría Pública y se le recomendaba que eleve hasta el órgano competente sus inquietudes (…). Este arduo trabajo se duplicó a raíz de los hechos del 30 de septiembre del 2010, en que apareció un nuevo grupo de ciudadanos que hacían peticiones, (…) manifestaban de manera directa o indirecta que habían sido perjudicados (…). Le manifesté al señor presidente Correa la necesidad de incorporar más personal para atender este torrente de requerimientos, él lo autorizó y (…) hablé con la oficina pertinente para la contratación y adecuación del espacio. Como no encontraron en el edifico La Unión, que es donde está ubicado mi lugar de trabajo, me acondicionaron una oficina en el edifico CONCORDE, ubicado en la 12 de Octubre y Francisco Salazar, (…) que era una extensión de la mía del edificio La Unión. La Presidencia de la República instaló la red telefónica desde el conmutador de la Presidencia, la red de internet, los equipos de computación y parte del mobiliario.

“Así repartía mi tiempo de trabajo entre la Unión y (el) Concorde. A mediados del 2013; si mal no recuerdo, a fines de agosto del 2013, fui convocada a una reunión al despacho del presidente Correa. Ahí el presidente me manifestó que se avecinaban las elecciones para acaldes, prefectos, consejeros y concejales a nivel nacional en el año 2014, y me dispuso realizar un registro digital de los valores que, por concepto de campaña, se iban a manejar. El presidente no tenía por qué justificar la instrucción, pero me dijo que por la vorágine de la compaña, así como (por) la informalidad como se había manejado anteriormente, por parte del economista Ricardo Patiño, él necesitaba ese registro digital. Le pregunté quién me entregaría esa información y me dijo “habla con Jorge”, refiriéndose al ingeniero Jorge Glas, en ese entonces vicepresidente de la República. 

Luego de ello, fui convocada al despacho del señor vicepresidente; cuando llegué y me hicieron pasar, estaban reunidos en una mesa de trabajo el doctor Vinicio Alvarado, la arquitecta María Duarte, el ingeniero Walter Solís, el doctor Alexis Mera y otras personas que no recuerdo. Ahí el vicepresidente me manifestó que los registros que yo debería hacer vendrían de parte del Secretario Ejecutivo de Alianza PAIS, en lo referente a logística, tarimas, sonido, banderas, etcétera; y los registros que venían sobre publicidad; esto es encuestas, spots, jingles, los recibiría del doctor Vinicio Alvarado.

“Allí el Secretario Ejecutivo de Alianza País me manifestó que sus interlocutores para ello serían, en principio, Paulina Proaño y luego, Rolando Carrera. En esa época el secretario ejecutivo de Alianza PAIS era Galo Mora Witt. Como para llevar ese registro se requería (…) de un sistema informático que se llama Excel, que yo no manejo, le dispuse a mi asistente Laura Terán que (…) cree dicha hoja. Y es así que, frecuentemente, llegaba la señora Paulina Proaño con la información para ser registrada. Esa información consistía, a veces, en facturas originales, otras en fotocopias.

(…) Laura registraba la fecha, el número de la factura, el concepto, el beneficiario y el monto.

“Aproximadamente, (durante) los primeros días del mes de septiembre del 2013, en circunstancias en que yo estaba trabajando con mi equipo de colaboradores en el edificio La Unión, mi asistente Laura Terán me anuncia que me busca el doctor Alexis Mera. Eso sorprendió a todos, pues tan alto funcionario jamás iba al edificio La Unión, que era donde funcionaban en esa época las oficinas administrativas y de ciertos asesores del despacho presidencial. Interrumpí la reunión y lo recibí. Ya cuando él estuvo conmigo me dijo “vengo de despachar con Rafael y se requieren unos valores urgentes e importantes”. Me sorprendió su pedido; en cuanto salió, solicité a la secretaria anfitriona del presidente Correa unos minutos con él, para que me ratifique la veracidad de dicha instrucción y me indique cómo poderla cumplir. Cuando tuve esos minutos, y estando con el presidente Correa en su despacho, le manifesté lo dicho por el señor Alexis Mera; esto es, que requería dinero en efectivo, de manera urgente e importante, y que yo tenía que entregárselos. El presidente Correa me ratificó dicha instrucción y me dijo que para podérselos entregar hable con Jorge, refiriéndose al ingeniero Jorge Glas (…); el Presidente Correa me dijo (que) ya lo solucionó.

“En pocos días, recibo la llamada de la asesora de Jorge Glas, la señora Olga Muentes, que me indicó que el ingeniero Gerardo De Sousa, de la compañía Odebrecht, acudiría a la oficina del Concorde, a dejarme el dinero solicitado por el doctor Mera, el mismo que debía ser entregado de inmediato. El ingeniero De Sousa me hizo entrega de este sobre, pero en el edificio Concorde. Por el teléfono de la Presidencia, que yo lo tenía instalado (…) llamé por interno al doctor Mera, diciéndole que ya tenía lo que debía entregarle y que, por favor, se acerque a la oficina Concorde.

Me dijo que, por favor, me traslade al edificio La Unión, que le quedaba mucho más cerca. Y así lo hice, yo tenía la consigna (…) que debía entregar de inmediato. Estando en el edifico La Unión, volví a llamar al doctor Mera por el (..) conmutador de la Presidencia. Le manifesté que ya estaba en el edificio La Unión, para que se acerque a retirar los sobres. Él me dijo que enviaría a su asesor, al doctor Pedro Espinoza (…). Como mandó a un emisario, elaboré un recibido, toda vez que lo retirara. En una de dichas entregas, el doctor Pedro Espinoza me comentó que esos valores eran para un tema ambiental y que de ahí se reuniría con un doctor Fajardo. Días después, recibo la instrucción del ingeniero Jorge Glas, que era la persona que el Presidente Correa había delegado para el tema de los registros de la información, quien me dice que además de la empresa Odebrecht me entregarían dinero las empresas Fopeca, Sanrib, Equitesa, SK, Azul e Hidalgo e Hidalgo, que para ello se contactaría conmigo el señor Manuel Fontana, de Fopeca; Bolívar Sánchez, de Sanrib; Pedro Verduga, de Equitesa; Mateo Choi, de SK; Alberto Hidalgo, de Hidalgo & Hidalgo; y William Phillips, de Azul. Quiero manifestar que en un par de ocasiones el ingeniero Geraldo De Souza fue a dejar los dineros que habían indicado que entregaría. Lo hizo en compañía de quien dijo era su jefe, el señor José Santos.

“Señora Jueza, yo no soy una persona que se expresa con malas palabras, pero lo que voy a narrar es una estupidez de mi parte. En mi afán de poder cumplir con (…) eficiencia (…) y ante el pedido de ingeniero Glas, (de) que haya una empresa que facture a Odebrecht para poder cumplir con los gastos de la campaña de Alianza PAIS, sin conocimiento ni consentimiento de los accionistas o representantes legales y peor de los empleados de la compañía Nexoglobal, facilité facturas a favor de Odebrecht (…). Y menciono también de los empleados, porque a pesar de que los valores pagados por Odebrecht fueron destinados para cubrir gastos de campaña de Alianza PAIS (…) esta facturación se hizo tiempo atrás de la incorporación de mí esposo a esta compañía. Y lo aclaro porque a él también lo han querido ensuciar con este tema, cuando yo asumo toda la responsabilidad. En estos constantes registros de Alianza PAIS, a través de Paulina Proaño, (se) los llevaba al edificio Concorde para yo registrar; eran voluminosos. Dejaba a Laura Terán, mi asistente, junto con Paulina Proaño, para hacer esa parte operativa. Recuerdo haber (…) preguntado a Paulina Proaño si estaban tomando en cuenta los topes electorales de cada candidato, toda vez que los dineros entregados por las compañías ya mencionadas, según las instrucciones recibidas, eran entregados a Viviana Bonilla, que era la candidata a alcaldesa de la ciudad de Guayaquil; a María Duarte, que era la Directora Provincial de Alianza PAIS en Guayas; y a Galo Mora, que era el Secretario Ejecutivo Nacional de Alianza País. Aproximadamente, los valores entregados al doctor Alexis Mera, por intermedio de su asesor Pedro Espinoza, fueron doscientos mil dólares; a la abogada Viviana Bonilla, por intermedio de sus delegados, que fueron el señor Gustavo Bucaram y el abogado Christian Viteri, aproximadamente, trescientos mil dólares. (Para) estas dos primeras personas antes mencionadas, el doctor Mera y Viviana Bonilla, esos sobres de dinero provenían de Odebrecht; (para) la arquitecta María Duarte (…) provenían de Equitesa y Odebrecht y fueron entregados a la persona que ella me indicó que era su delegado, el señor Yamil Massuh, también aproximadamente trescientos mil dólares.

“A fines del 2013, en circunstancias (en) que estaba trabajando en el edifico de la Presidencia en el edificio Concorde, Laura Terán me anuncia que me buscaba el doctor José Alvear Icaza. Ella se sorprendió, pues no constaba en agenda ni yo (…) lo esperaba. Como mi trabajo era atención al ciudadano, pensé que venía (..) a hacer una consulta. Recibo al doctor José Alvear Icaza y me dice “mijita, no te traje el dinero, porque aún no estamos de acuerdo con el porcentaje”. Yo me sorprendí y le dije “doctor, no sé de qué me habla”. Él me insistió: represento a la compañía CWE. Ni el nombre de la compañía (ni el) del doctor Alvear me habían sido anunciados (o) que iban (a) hacer entrega de dinero. Al darse cuenta el doctor Alvear (de) que no sabía, se levantó y se fue. Yo me quedé sumamente inquieta con esas expresiones y llamé por el teléfono interno que tenía en la  oficina del Concorde a la secretaria anfitriona del señor Presidente, pidiéndole unos minutos (…); me dijo que estaba muy apretada la agenda y (que) quizás en la noche habría la posibilidad (de) que me reciba. Me traslade al edifico La Unión para trabajar desde allí, para estar más cerca y a la expectativa de ser convocada. Ya en la noche, me llamó la secretaria anfitriona y me dijo que podía cruzar al Palacio. Esperé e insistí hasta poder entrar al despacho. El Presidente me dijo “¿qué es lo urgente que tanto insistes hablar conmigo?” Le dije “un tema muy delicado, que necesito ponerle a su conocimiento”. En ese momento, él me señaló que me siente en un sofá negro de cuero que tenía en su despacho, entrando (…) a su derecha. Se sentó junto a mí y me dijo “háblame al oído” y yo le manifesté de estas disposiciones de recibir y entregar dinero de estas compañías y (…) que el señor Jorge Alvear Icaza había ido a buscarme y me había dicho que no me hacía entrega del dinero, que no se habían puesto de acuerdo con el porcentaje. Me tomé el atrevimiento de decirle “yo creo que hablan de una coima” y él me pregunto “¿se lo dijiste a Jorge (Glas)?”. Dije que no, que era la primera persona con la que hablo de esto; al fin de cuentas, fue la única. Él me dijo “tranquila, tranquila, ha de ser una confusión”. Luego de eso, ya no hubo más disposiciones de recibir ni entregar dinero.

“Quiero hacer un paréntesis: por la cantidad de trabajo (…) y porque las personas que tenían que retirar el dinero no fueron puntuales (..), yo no hice la entrega personal de ciertos sobres; puntualmente, a Gustavo Bucaram y Christian Viteri. Fue Laura Terán, que bajo mis disposiciones, entregó esos sobres; y en un par de ocasiones, a Paulina Proaño y Rolando Carrera (…) Ya se había terminado la campaña (…) y quizás por eso, yo interpreté que ya no llegaban más datos para registrar. En eso, recibo llamada de Olga Muentes (…), quien me traslada la disposición de condensar toda la información registrada en un pendrive y que debía ser entregado al Secretario Ejecutivo de Alianza País. Yo quise ratificar esta instrucción con el presidente Correa y aprovechar para indicarle que de los dineros entregados por las compañías tenía un sobre con un remanente; quería saber si se lo entregaba también al licenciado Galo Mora (…)

“Desafortunadamente, en esta ocasión no me dieron cita de despacho y no pude ratificar la instrucción, por lo que tuve que entregar el pendrive con la información. Pero yo me quedé con una copia en el evento de que pudiera hablar con el presidente Correa y saber cuál era la opinión del registro que se había hecho a través de Laura. A mí se me pidió que se destruya todo y le di la misma instrucción a Laura, porque todo se había manejado desde la computadora de ella, quien me ratificó que había borrado todo. En eso recibí la llamada de la señora Francois Villalba, secretaria asesora del presidente Correa, y me manifestó la necesidad del presidente de cubrir un valor urgente de seis mil dólares y me dijo que si yo disponía de fondos para prestarle. Recordé el sobre con el remanente, saqué seis mil dólares de ahí y le pedí a Laura Terán para que envíe a hacer el depósito en la cuenta del presidente Rafael Correa. A raíz de que el ingeniero Glas fue sentenciado en el caso Odebrecht, de la consulta popular donde ganó el Sí, de las decisiones del Consejo de Participación Ciudadana y que pasó a cesar altas autoridades, recibí la llamada del presidente Correa, quien me indica sí había destruido toda la información; yo le dije que sí, pero recordé que yo tenía una flash.

Antes de salir de mi trabajo e ir a buscar(la) llamé a mi despacho a Laura y le volví a preguntar si había borrado toda la información. Ella me supo decir que inclusive había querido recuperar unas fotos de esa máquina y le habían manifestado que la computadora se había dañado y la habían formateado. Llegué a mi departamento y al no recordar el color (de la memoria flash), tuve que buscar algunas; es decir, introducir(las) a la laptop y ver su contenido hasta que lo encontré. Me di cuenta, en efecto, que ese era el pendrive, con el archivo Verde, con la información, así que lo destruí, poniéndole inclusive en un vaso de agua.

“De manera simultánea a estos hechos, tuve el conocimiento (de) que un anterior colaborador, que había prestado sus servicios en la oficina del edificio Concorde como auxiliar de servicios, dándole apoyo directamente a Laura, el señor Christian Paredes Quishpe, decía que tenía información delicada que me podía vender o destruir a cambio de dinero. Esta información delicada la habría obtenido de la computadora de Laura Terán. Supe que su interés era tener dinero para comprar el título de ingeniero en (…) Perú. En principio, pensé que era una retaliación del señor Paredes, porque yo lo había desvinculado del trabajo porque había confirmado que se había estado tomando mi nombre en actos reñidos con la ley. Pero al saber que la información que quería darme (…) era la (…) que yo había recibido para el registro de Alianza País (…) Quiero aclarar que jamás he sido parte de ningún buro político, no he tenido funciones administrativas ni financieras en Alianza PAIS ni en otro movimiento (…). Así que no me presté al chantaje; no obstante, me quedó la inquietud y estaba en el avión viajando de Quito a Guayaquil. Todo esto en el 2018 y tuve el impulso de hacer unas anotaciones de todo el proceso, tenía en el maletín solo un cuaderno y empecé (a) hacer estas anotaciones, que no guardan relación cronológica. Más tarde tuve el impulso de anotar las entregas de dinero hechas y los pedidos de dinero. Y me olvidé del cuaderno hasta que, estando otra vez en Quito, encontré el cuaderno y una hoja donde estaban ciertos rubros (…) referentes a la campaña de la abogada Viviana Bonilla. Yo tengo la costumbre de ser confiada, pero (…), ante la ausencia de un caja fuerte y la presencia de una señora que me iba hacer la limpieza cuando yo no estaba, puse este cuaderno y otros papeles importantes detrás de la chimenea. Cuando hicieron el allanamiento a mi departamento los incautaron. Quiero ser enfática que yo no gestioné ni administré los dineros entregados por las compañías (…). No gestioné ni otorgué ni conocí de ningún beneficio a personas naturales o jurídicas que hayan entregado estos dineros. Quiero reiterar que pido perdón por mis errores, que me han llevado a (estar) más de 120 días detenida, lejos de mis hijos adolescentes, uno de ellos menor de edad, lejos de mi madre, de mi esposo, haciéndolos sufrir. La ninguna experiencia política y no darme cuenta de que estaba siendo utilizada me han llevado a esta situación. Por lo que agradeceré tomar en consideración y reitero que es todo lo que sé, conozco y me consta sobre los hechos objeto de la investigación. Hasta aquí mi testimonio señora Jueza”.

Preguntados los sujetos procesales, se declara un receso de treinta minutos.- Siendo las 11h12 se reinstala la diligencia; la defensa técnica de Pamela María Martínez Loayza, el abogado Édgar Molina comunica que desea continuar el testimonio con una preguntas que él le formulará: 

 1) Dra. Martínez, ¿puede comunicarnos en qué período estuvo en el edificio Concorde?

Señora Juez, como manifesté en mi testimonio, se me facilitó una oficina en el Concorde desde 2011 hasta mediados de 2015..

 2) ¿Conoce cómo se pagó el Concorde? Yo asumí que Presidencia era quien pagaba, hoy conozco, por datos del proceso, que fue la compañía CNEL.

 3) De la compañía CNEL, ¿hubo funcionarios en el Concorde? No, solo de la Presidencia de la República.

 4) Como usted manifiesta, ¿hasta qué fecha canceló CNEL? Hasta mediados de 2013.

 5) Usted habló de un período de 2011 a 2015, si fue hasta 2013, ¿quién pagó?, El contrato se celebró con el señor Byron Andrade, esposo de Laura Terán, de 2013 a 2015.

 6) ¿Cuánto facturó Nexoglobal a Odebrecht? Entre 150 mil y 160 mil dólares.

 7) ¿En qué se gastó ese dinero? Temas relativos a Alianza País, shows artísticos, sonido, todo lo relativo a las convenciones por aniversario de la revolución ciudadana.

 8) Según manifestó, alcanzó a una reunión donde estaba Walter Solís, ¿que función cumplía? Desconozco en esa reunión; él era Secretario del Agua, pero en una ocasión un proveedor que tenía como obligado del pago de su factura a la compañía Hidalgo & Hidalgo me manifestó que no le cancelaban (…). Yo le manifesté que no hacía ninguna gestión de pago a esas facturas, pero tuve la oportunidad de comentárselo al ingeniero Wálter Solís y él me dijo que tienen que tener paciencia. “Alberto fue compañero mío (refiriéndose a Alberto Hidalgo) y si yo lo llamo se me hace el loco”.

Concluyen preguntas por parte de su defensor técnico Ab. Edgar Molina.- Se le concede la palabra a Fiscalía para que realice su interrogatorio. Señora fiscal, su testigo.- No tenemos preguntas señora jueza. La señora Pamela Martínez Loayza manifiesta que, por asesoría de su abogado, no va a contestar ninguna pregunta. Se le insiste: ¿ese es su deseo? Sí, señora jueza.- Toma la palabra el Ab. Alembert Vera, defensa técnica, Walter Solís y manifiesta: “Este testimonio anticipado es violatorio a la ley y a la Constitución, sobre todo al COIP, en los artículos 507, 502 numeral 2, 455 sobre el nexo causal para la prueba, y 457 a efectos de valor probatorio y respecto de todos los principios que se deben respetar respecto a los testimonios rendidos en un proceso penal”.- Con lo que concluye la presente diligencia a las 11:20 minutos. (I)

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