FALQUEZ PRUEBA LA SOLEDAD DEL PODER

Quienes están consientes de esa realidad seguramente no sufrirán ningún repudio de sus semejantes; pero los otros, aquellos que se deshumanizaron en el camino al poder, no les quedará otra cosa que vivir así, acosados por una soledad absoluta en donde ni la familia quiere verte.

Qué tristes se deben sentir aquellas personas que algún día gozaron de la simpatía y respaldo aparente de sus congéneres y amigos, aduladores a tiempo completo que los hacían sentir que vivían en un mundo dónde las necesidades y el egoísmo no existían. No logro entender la calidad humana de estas personas, qué habiendo sido normales en algún momento, se llegaron a creer inalcanzables para el resto de mortales.
Hay un refrán que dice: “dale poder a un hombre y conocerás su verdadera esencia”. Esto quiere decir que existen personas que saben que el poder del que gozan un día no es para siempre, y que luego de ellos tendrán que volver a ser los seres humanos comunes y corrientes que siempre fueron. Quienes están consientes de esa realidad seguramente no sufrirán ningún repudio de sus semejantes; pero los otros, aquellos que se deshumanizaron en el camino al poder, no les quedará otra cosa que vivir así, acosados por una soledad absoluta en donde ni la familia quiere verte.
Como medio de comunicación siempre fuimos críticos a la forma de administración de la cosa pública impuesta por los socialcristianos, dando preferencias a la regeneración urbana, antes que a la regeneración humana. Esa es nuestra posición ideológica y así nos mantenemos, pero que pasó con los afines coidearios del Alcalde saliente, esos que compartieron sus lujos y excesos, esos que se creían por encima de la ley, esos que siempre lo acompañaban a todos lados, ¿dónde están…?
Debe ser duro para alguien que algún día tuvo el poder para servir a los demás, antes que servirse él mismo y unos cuatro ingratos a su lado, saber que ahora si está sólo, y que sus amigos ni siquiera le contestan las llamadas y peor aún le van a abrir las puertas de sus casas, para invitarlos a disfrutar algo de los recursos que gracias a él hoy gozan y disfrutan.
Lo que ha pasado con una dinastía de políticos que gobernaron e hicieron lo que les dio la gana por 39 años, debe servir de ejemplo para los nuevos líderes que deben aprender de sus errores, para no pagar algún día la SOLEDAD DEL PODER, tal y como lo están viviendo los que se van y seguramente nunca más volverán.

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