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La ‘desaparición forzada’ de Facundo, el caso que desafía al gobierno de Alberto Fernández

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La desaparición de Facundo Astudillo Castro, de 22 años, se convirtió en el primer caso emblemático de violaciones a los derechos humanos del gobierno de Alberto Fernández en Argentina.

El joven salió de su casa el 30 de abril y desde entonces su madre, Cristina Castro, desconoce su paradero y exige una investigación profunda y respuestas que no llegan.

“El presidente me llamó una vez, pero estoy muy decepcionada”, declaró la mujer al reconocer que ya perdió las esperanzas de encontrar a su hijo con vida. De todas maneras, dijo, quiere que lo encuentren y se lo devuelvan, “esté como esté”.

Esta semana, Castro ofreció una conferencia de prensa y múltiples entrevistas en las que exigió la detención de cuatro policías involucrados en la desaparición de Facundo y cuestionó a quienes la critican con el argumento de que está “ensuciando” al presidente y al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quienes la han llamado por teléfono para prometerle apoyo. Pero a pesar de ello, la causa no avanza con la celeridad necesaria.

“Parece que no se enteraron de que desapareció un pibe”, dijo Castro, quien se ha negado a ser usada por la oposición, ya que la exministra de Seguridad Patricia Bullrich, actual dirigente del PRO, el partido del expresidente Mauricio Macri, la buscó de manera insistente, pero ni siquiera quiso responderle.

“Mi corazón de mamá dice que no está con vida… pensaron que esta negrita que limpia los baños en una estación de servicio se iba a quedar callada y no iba a pelear por su hijo, pero se equivocaron”, advirtió.

Aunque en un principio el acompañamiento social a su reclamo para saber en dónde está su hijo fue minoritario, en las últimas semanas se intensificó y hoy es respaldado por organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales, por los sectores de la sociedad argentina que siempre han denunciado los abusos y la violencia policial y por opositores que ven en este caso una oportunidad de atacar al gobierno.

“¿Dónde está Facundo?” es hoy una pregunta con tono de reclamo que se esparce en los medios de comunicación, en las redes sociales y en pintas en las calles y que interpelan directamente al presidente porque la defensa de los derechos humanos es una de sus principales banderas. Ya hubo incluso marchas que fueron reprimidas.

Por otra parte, el caso impacta de manera particular en el ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, la figura política más controvertida del oficialismo, ya que ejerce el cargo con un estilo más parecido al discurso de “mano dura” de Bullrich.

Berni, quien en su calidad de jefe de las fuerzas de Seguridad de la provincia es el primer responsable que debe responder en dónde está Facundo, está envuelto en polémicas permanentes por sus peleas y contradicciones con el gobierno nacional y su gusto por la prensa, ya que es invitado permanente en los medios de comunicación como parte de su campaña rumbo a alguna candidatura de más peso.

¿Qué pasó?

El 29 de abril, Facundo cenó con un amigo en Pedro Luro, una pequeña localidad de la provincia de Buenos Aires. Al día siguiente, se despidió de su madre y partió rumbo a la ciudad de Bahía Blanca, ubicada a 121 kilómetros, para reencontrarse con su novia, con la que vivía y se había peleado. Dijo que pediría un aventón en la carretera.

Más tarde, un agente de la Policía la llamó para avisarle que habían multado a Facundo por violar la cuarentena. El joven también habló con ella. Pero después solo vino el silencio.

Aunque los días comenzaron a pasar sin que Facundo se comunicara, la madre no se preocupó porque creyó que estaba inmerso en su reconciliación con la novia, pero después la joven advirtió que él nunca había llegado a Bahía Blanca y los amigos se alarmaron porque tampoco se reportaba con ellos. Su celular estaba apagado y tampoco usaba las redes sociales.

El 5 de junio comenzó una denuncia por “averiguación de paradero”. En el primer rastrillaje para buscarlo, una policía le dijo a la madre que ella era quien había labrado el acta contra Facundo por salir sin permiso durante la pandemia. Otro policía le dijo que también había visto a su hijo. Las versiones de los agentes eran contradictorias.

Ahora se sabe que, después de ser detenido en el retén de Villa Luro, Facundo fue llevado a la comisaría de la localidad de Mayor Buratovich, en donde permaneció durante algunas horas. Al salir, fue nuevamente interceptado por policías y no se volvió a saber nada más de él.

La carátula de la causa ahora es por “desaparición forzada”un delito considerado de lesa humanidad, es decir, que no prescribe y se puede investigar sin importar el tiempo que transcurra. La madre de Facundo ya logró, además, que la Policía Bonaerense dejara de estar a cargo de la investigación ya que 16 de sus propios agentes están acusados de la desaparición.

El amuleto

El lunes, durante un operativo realizado en un puesto policial, un perro rastreador encontró varios objetos. Entre ellos estaba una caja pequeña de madera con forma de sandía. La madre lo reconoció. Dijo que era el amuleto de Facundo y que se lo había regalado su abuela. Siempre lo llevaba con él.

Los policías indagados aseguraron que el joven jamás había estado en esa comisaría, pero el hallazgo los desmentiría.

El caso ya trascendió fronteras. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ordenó esta semana al Estado argentino adoptar las acciones necesarias para proteger la vida e integridad de Facundo y reclamó una investigación exhaustiva.

“La CIDH otorgó medidas cautelares de protección a favor de Facundo Astudillo Castro, tras considerar que el joven desaparecido desde el 30 de abril pasado se encuentra en una situación de gravedad y urgencia de riesgo por daño irreparable a sus derechos”, reveló la Comisión Provincial de la Memoria en un comunicado.

A fines de junio, varias personas buscaron a Castro para decirle que el 30 de abril, alrededor de las 14:00 horas, habían visto a su hijo mientras lo subían al asiento trasero de una camioneta policial. Es el último dato que se tiene sobre Facundo. Así lo prueba una foto en la que se ve al joven de pie, al lado del vehículo.

Ahora se sabe que, después de ser detenido en el retén de Villa Luro, Facundo fue llevado a la comisaría de la localidad de Mayor Buratovich, en donde permaneció durante algunas horas. Al salir, fue nuevamente interceptado por policías y no se volvió a saber nada más de él.

La carátula de la causa ahora es por “desaparición forzada”un delito considerado de lesa humanidad, es decir, que no prescribe y se puede investigar sin importar el tiempo que transcurra. La madre de Facundo ya logró, además, que la Policía Bonaerense dejara de estar a cargo de la investigación ya que 16 de sus propios agentes están acusados de la desaparición.

El amuleto

El lunes, durante un operativo realizado en un puesto policial, un perro rastreador encontró varios objetos. Entre ellos estaba una caja pequeña de madera con forma de sandía. La madre lo reconoció. Dijo que era el amuleto de Facundo y que se lo había regalado su abuela. Siempre lo llevaba con él.

Los policías indagados aseguraron que el joven jamás había estado en esa comisaría, pero el hallazgo los desmentiría.

El caso ya trascendió fronteras. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ordenó esta semana al Estado argentino adoptar las acciones necesarias para proteger la vida e integridad de Facundo y reclamó una investigación exhaustiva.

“La CIDH otorgó medidas cautelares de protección a favor de Facundo Astudillo Castro, tras considerar que el joven desaparecido desde el 30 de abril pasado se encuentra en una situación de gravedad y urgencia de riesgo por daño irreparable a sus derechos”, reveló la Comisión Provincial de la Memoria en un comunicado.

Agregó que el organismo instó al Estado a garantizar acciones efectivas de búsqueda a través de sus mecanismos especializados y creados para tales efectos.

“Al momento de adoptar estas medidas de protección y alertar sobre la posibilidad de estar frente a un caso de desaparición forzada, el organismo internacional consideró como un elemento a tener en cuenta la existencia de anteriores actos de violencia y hostigamientos de agentes policiales contra Facundo”, advirtió.

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