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Eduardo García, el ‘Ñato’ que lo fue todo para Emelec

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A Eduardo Ñato García se lo pudiera recordar en diferentes ámbitos, pero en cualquiera se haría uso de las mismas deferencias: “Sensacional arquero”, “gran director técnico”, directivo triunfador, “excelente empresario” y, sobre todo, “extraordinaria persona”.

El 26 de febrero de 2021 se cumplen cinco años del fallecimiento –dos semanas antes de cumplir 71 años de edad, a causa de un paro cardiaco– de la inolvidable figura de Emelec, club con el que el nacido en Colonia (suroeste de Uruguay) grabó su nombre en la historia del fútbol de Ecuador, primero como arquero, luego como entrenador y finalmente como dirigente, en todas las facetas como campeón nacional.

García, cuyos pinitos futbolísticos fueron en Peñarol, se vinculó a Emelec por primera vez en 1968. Ese fue su acercamiento inicial con el equipo que se lo dio, en sus recordadas palabras, “absolutamente todo”.

Otón Chávez (i), titular de la Comisión de Fútbol; Beltrán Sosa, Eduardo García, el directivo Elías Wated, y Gerardo Hernández, el 30 de diciembre de 1967, presentan a los refuerzos charrúas.

Otón Chávez era presidente de la Comisión de Fútbol del club millonario cuando el Ñato arribó, el 30 de diciembre de 1967. “Lo recibí en el aeropuerto. Él llegaba con unas maletas por las que tuve que pedir ayuda para que las pusieran arriba del auto Volkswagen que yo conducía. Lo acompañé a un hotel. Pasó el tiempo, se fue (luego de 1969). Cuando regresó (en 1972, sin oportunidades en el club carbonero, además de Nacional y Bella Vista), me volvió a llamar y lo fui a recibir otra vez. Nos hicimos grandes amigos”, recordó el exdirectivo eléctrico en charla con EL UNIVERSO este miércoles.

Y añadió: “Él tenía excelentes condiciones. Fue titular siempre. Un extraordinario arquero, increíble, sensacional”.

De arquero capitán a director técnico

El paso inicial de García por Emelec bastaba para quedar en la historia como golero del elenco guayaquileño cuando este se convirtió en el primer club ecuatoriano en avanzar de ronda en la Libertadores al superar en Quito (0-1) a El Nacional, el 3 de marzo de 1968. Justamente ante los criollos y en el torneo continental el meta se había estrenado de forma oficial semanas antes, el 4 de febrero (0-0). Empero, ya el 11 de enero de hace 53 años aparecía por primera vez en un amistoso con la selección de Checoslovaquia (0-0).

Luego de dos temporadas de vuelta en Uruguay, el Ñato se reincorporó a la tienda azul y no se fue más. Cuidó el arco del equipo campeón de 1972, logro nacional que reeditó en 1979, cuando a media campaña colgó los guantes –era el capitan además– y agarró el tambaleante timón del conjunto millonario, ya habiéndose naturalizado ecuatoriano en 1975 y defendido a la Tricolor en la eliminatoria al Mundial de Argentina 1978. Así lo recuerda su excompañero y dirigido el argentino Carlos Horacio Miori: “Para hablar de Eduardo es muy difícil poner una palabra justa. Fue compañero, técnico y amigo. Fue gran mérito suyo que Emelec fuera campeón en 1979, porque no habíamos comenzado bien (había desacuerdos con el entonces entrenador Guillermo Reynoso), después agarró él como técnico y amalgamó un gran equipo, de gran compañerismo. Fue gran parte de la razón por la que logramos el campeonato”.

Emelec campeón de 1972. Arriba: Óscar Storti (i), Jefferson Camacho, Jesús Ortiz, Juan Saeteros, Eduardo García, Edmundo Veloz (médico). Abajo: Eduardo De María (i), Juan Tenorio, Luis Lamberck, Félix Lasso, Marcos Guime, Rafael Guerrero.

Esa es una opinión que han compartido a lo largo de los últimos años excompañeros como José Marcelo Bruja Rodríguez, quien en una publicación de EL UNIVERSO del 11 de febrero de 2018 calificó de “clave” que el entonces portero dejara el arco para asumir las riendas del plantel que al final se hizo con el cetro ecuatoriano.

Eduardo García, inmortalizado en el George Capwell con un monumento.

En tanto, en diálogo telefónico con este Diario desde Mar del Plata, Bombillo Miori habló de García más allá de las canchas: “Un extranjero que no es un ser humano derecho, limpio, no habría podido quedarse en un país tantos años como le pasó a él. Es la prueba que demuestra todo. El Ñato fue todo en Emelec: arquero, técnico, campeón, directivo… Por eso se lo recuerda tanto en la institución, además de haberse radicado en Ecuador tantos años con un emprendimiento gastronómico que dio frutos. Pasa a ser, más que uruguayo, un ecuatoriano más”.

Empresario y dirigente deportivo

Tal emprendimiento gastronómico era fácil de identificar, la popular y muy bien cuidada Parrilla del Ñato, y abrió su primer local en 1980. Chávez conserva su propia “gran anécdota” sobre aquello: “Él tenía por costumbre preparar parrilladas en la concentración de Emelec. Cuando se retiró, me pidió un consejo. Le dije: ‘Ñato, tú puedes hacer algo extraordinario, tu propio negocio de parrilladas, y te irá muy bien’. Siguió mi consejo, puso su primer local, pequeño, muy elegante, muy uruguayo. Fui el primer invitado. Después creció mucho y se volvió famosísimo”.

Eduardo García, en uno de los locales de su marca gastronómica.

García integró la directiva de Emelec en los títulos nacionales de 2013, 2014 y 2015, el único tricampeonato en la historia del club millonario. Así cerró el círculo de la gloria inmortalizada desde febrero de 2018 en un monumento en el estadio George Capwell, donde sus restos fueron velados hace un lustro.

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